poema

•10 octubre, 2013 • Dejar un comentario

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si quiero, puedo tenerte tumbada y dócil sobre estas mismas palabras. o nos metemos al agua verde de la fuente. si quiero, la fuente se hace más grande y nadamos en el lago de chapultepec mientras los paseantes nos miran como si fuéramos chimpancés desnudos y despreocupados. si quiero, flotas para que tu clítoris quede a la altura de mi lengua y nunca más vuelves a descender. si quiero borro todo: los días que no has sido mía, a tus hijos, tu marido. y fíjate bien, si quiero, brotas de entre las letras para que mis palabras agiten tu alma hasta que seas una leve brisa airada y luminosa cayéndome en el cuerpo. si quiero, hago de tus senos palabras que no necesiten aire para surgir. pero lo más curioso es que si quiero, surges de entre los hielos de este vaso con mechones de pelo embarrados en tu rostro por el sudor, y tu garganta emanando quejidos a raudales que se pierden en el viento, acordes celestiales que arrullan a las aves. si quiero hago un canto con tu cuerpo. mis palabras son todo el reino que poseo.

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Protestantism in European History: The Huguenots

•8 octubre, 2013 • Dejar un comentario

inventario

•8 octubre, 2013 • Dejar un comentario


quien inventó la ciudad se preocupó
por llenarla de extraños
por ayudar al viento
a marcar los trazos del destino.
he brindado mi vida al fracaso.
pero en ocasiones he levantado la mano
y he sonreído.
ni siquiera soy un buen perdedor.
nací de espaldas al triunfo y la derrota.
la ciudad está llena de mediocres como yo.
espero que nunca me encuentres en la calle
que no te acaricie el deseo de quedarte a mi lado.
¿lo entiendes?
aléjate.

*

prometo despertar temprano mañana
y comprarle un carro de plástico
al hijo que nunca tendremos.
también compraré queso y fruta
hay que procurar la comida sobre la mesa.
me gusta que la casa huela a café, a tu sexo.
al medio día llevaré al niño al zócalo
a perseguir palomas
a que mire los adornos navideños.
las uvas se pudren rápido
como mis caricias
los planes se llenan de moho
la dicha
los placeres que pienso compartir contigo
se rompen en mis manos.
la torpeza es uno de mis dones.
prometo despertar temprano
y cerrarle los ojos al hijo que nunca tendremos.
(la vida me quitó tu cuerpo desde esa tarde
en que te vi
asomándote por la ventana.)

*

hay días que lloro sólo por hacer algo.
por sentir que soy útil al menos para eso
por pensar que la vida me bendijo
al menos con esa gracia
no recuerdo nada en esos momentos
ni el cuerpo de alguna mujer
de las que ocupan los anaqueles de mis frustraciones
ni recuerdo esas ciudades distantes
a las que nunca llegaré.
sólo quiero llorar
como quien toma una manzana y la muerde.
me gusta llorar en los camiones
o en el metro.
donde nadie me conoce
porque entonces nadie pregunta
¿qué te pasa?
si un día me ves llorando
no te espantes
no intentes consolarme
mejor levanta tu blusa
muéstrame tus senos
y dime: ven, acércate.

*

ayer soñé que me mirabas
con el entusiasmo con el que corre un niño desnudo por la playa.
ojalá te enamores de mí un domingo.
de algo han de servir esos días.
prometo que iremos al mar
que te cubriré los senos con arena
te haré el amor todas las mañanas
y beberemos vino.
sólo son promesas domésticas.
sin emociones.
¿a quién le importan?

envío:
tu cuerpo desaparece
como lo hacen las sombras de las aves
encima del pavimento.
y eso duele
como cuando te rompen la madre
por primera vez
y te das cuenta
que todo te saldrá mal el resto de tu vida.

el peregrinaje de pedro de betancourt

•8 octubre, 2013 • Dejar un comentario

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El 18 de septiembre de 1649 Pedro de Betancourt sale del puerto de Tenerife rumbo a la Habana. Su destino era Honduras, donde un pariente suyo, Fray Luis de San José de Betancourt, había muerto. Pedro permanece un tiempo en Cuba, se detiene en Campeche, pasa por Veracruz, de ahí sale enfermo rumbo a la costa norte de Honduras, cerca de puerto Trujillo. Pedro anda entre los días de octubre y noviembre, ya es 1650. Estoico, con alma de aventurero, decide hacer su viaje a pie hasta Antigua, antigua capital de Guatemala. Llega enfermo y el día que llega, el 2 de febrero 1651, lo recibe un terremoto, seguido de otro par de movimientos telúricos. Duerme en el quicio del Hospital Real de Santiago. Comía, junto a otros pobres, en el convento de San Francisco. Trabajó de tejedor, daba la doctrina a los esclavos, visitaba enfermos y presos, era amigo de los niños, a los que alfabetizaba (labor que sería característica de la orden que Pedro fundaría) ayudaba a los convalecientes. Sus profundos conocimientos de herbolaria le ayudaban en su labor altruista. Una de las convalecientes que ayudaba, la viuda María de Esquivel, fallece, con ayuda de algunos benefactores Pedro compra esa casa, que tenía un techo de paja, el costo es de $ 40. Era el 24 de febrero de 1658. Con diez pesos que le sobraron Pedro construye una cocina para preparar alimentos para los más necesitados. El cura del lugar le hace un regalo a Pedro que sería definitivo y presagioso: le da una imagen de Nuestra Señora de Belén, que había pertenecido a la antigua dueña de la casa. Pedro incluso llega a recibir a una mujer negra. Pero en adelante la orden sólo recibirá hombres. Aquella casa servía de enfermería, salón de clases y para ejercicios espirituales. Por las noches Pedro recorre las calles de Antigua sonando una campana, pidiendo sufragios para las almas del purgatorio y socorro para los que estuvieran en mal estado, su voz dice: “Acordaos hermanos, que un alama tenemos, y si la perdemos, no la recobramos.” Todos en el pueblo conocen aquella casa como la Casa del Hermano Pedro. Él prefiere llamarla La Casa de Belén. Así nació la única orden religiosa americana creada antes de la independencia de España.

 

 

micro-crónica de una clásico

•6 octubre, 2013 • Dejar un comentario

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llego a un a cantina de la colonia guerrero. las rolas de espinoza paz y el juego del barcelona hacen que aumente la velocidad con la que bebo cerveza. al momento en que llego el barcelona, con alexis y neymar al frente meten el tercer gol. el valladolid no puede ni meter las manos, el futbol de toques veloces no lo permite. algo le falta a este barcelona, no sé qué es.  no es guardiola, aunque sí. claro, al minuto 84, cuando meten el cuarto y último gol, lo noto, es messi. en otra mesa un hombre bebe cerveza acompañado de 4 damas que rebasan los 55 años sin problemas. no sé qué sentir por él. clásica disyuntiva entre lástima y envidia. ¿cómo llegarán iniesta y xavi al siguiente mundial? quizá sea el último al que asistan. el hombre dice algún chiste ñoño que hace reír a las señoras, una de ellas es su madre. prefiero no sentir nada respecto a él. el partido está a punto de empezar. 

*

el lugar que ocupan en la tabla de posiciones, los partidos ganados en casa, los goles anotados, los pronósticos de los medios, todo indica que el américa saldrá triunfador en este clásico, pero apenas van saliendo de los vestidores. y yo vine a ver si sucede todo lo contrario. con la segunda cerveza llega carne tártara y requesón.

*

una vez fui americanista. era 1987. antes de esa época  el futbol me valía madres. mi tía lourdes me pagaba un esquimo y unos twinky por decir que le iba al américa, por decir que le iba al equipo más odiado en una casa en la que todos sentían simpatía por las chivas. me gustaba cómo jugaba  carlos antonio santos,mi primer clásico que vi en vivo, fue éste . cuando hugo sánchez llegó al américa y sacaron a carlos santos, mi simpatía por ese equipo se fue al carajo. yo amaba a hugo, pero no se me hizo justo que el hombre más talentoso de la media cancha saliera. radical, como soy, miré al lado opuesto y comenzó mi amor por las chivas. 

*

soy el único hombre solo en esta cantina . el hombre con las 4 damas se entretiene sacándoles fotos. otra vez se despierta mi intriga. ¿envidia o lástima? ya están en la cancha y pienso, con miedo, que nunca el américa ha tenido tanta ventaja para regresar aquel doloroso cinco a cero. el primer tiro a puerta es de marco fabián. michell ataja una jugada que fue creada en fuera de lugar.  aquivaldo es amonestado al minuto 9. de nigris tiene la misma suerte dos minutos después. por voluntad propia la rocola comienza a cantar, con la voz de julio iglesias, la vida sigue igual. después del caldo de camarón, traen arroz con mole. al minuto 18 hernández sale lesionado del juego con cara de niño frustrado. el maza le da un rodillazo nada leal a aldo, parece que rodríguez ya se hizo al modo de los americanistas, hasta olvidó su paso por europa. aunque sigue jugando a un gran nivel. el chamorro con adobo es lo mejor que uno puede pedir en un clásico. la única mujer que me gusta en la cantina viene con marido e hijos. fierro falla una tijera. michell hace un atajadón en un tiro libre. hasta este momento el juego es medio aburrido, el américa no genera juego y las chivas no surten a su delantera. todos murmuran al rededor que será un clásico cero a cero. si no roes el hueso ¿qué sentido tiene pedir chamorro? la mesera me dice que si puedo compartir mi mesa con cuatro desconocidos. después de tres cervezas hay pocas cosas en el mundo que me importan. todos son americanistas. y a los pocos minutos que se sientan cae el primer gol. los goles siempre producen risas, de burla, de felicidad, de resignación. todavía creo que es posible sacar el empate, pero las chivas, desbocadas, por el ánimo de no perder, descuidan la defensa y en un contraatque cae el segundo. el partido se acaba: y yo pienso en que no vendí suficiente en el tianguis, que ni siquiera vi tantas mujeres guapas como otros fines de semana, pienso que el mundo todavía no está preparado para ser como yo quiero. las chivas no son un equipo que pueda resolver encuentros, a lo mucho es una escuadra que, de vez en cuando, genera una buena jugada que nunca acaba en gol. que detiene el portero, que pasa cerca o que pega en el  larguero. no es culpa de un sólo jugador, es culpa de un proceso largo de malas decisiones. la afición chiva somos una afición que ha vivido sin comer buenas emociones por un largo tiempo, antes al menos íbamos a la copa libertadores y nos tenían respeto. hoy no hay consuelo para nosotros. como dice la rocola, en voz de julio iglesias: la vida sigue igual.  

el mejor asesino del mundo

•3 octubre, 2013 • Dejar un comentario

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Al sentir cerca los pasos de la policía, decidió salir de Ucrania buscando cualquier rumbo. Había cometido nueve asesinatos. A donde fue se llevó su antiguo modo de sobrevivir, el mismo modo que había practicado desde la adolescencia, el robo. En Alemania estuvo seis meses preso. Era 1989. Los alemanes lo deportaron a su país de origen en donde Anatoly Onoprienko, huérfano de madre desde los cuatro años, hijo de un hombre condecorado durante la segunda guerra mundial que lo abandonó en un orfanato, cometió otros 43 asesinatos.

Fue marino y bombero. Trabajando para la marina conoció Brasil. Le encantó el Cristo del Corcovado. “Mataba para eliminar a los testigos de mis robos.” Durante un tiempo aseguro que en su cabeza vivían dioses extraterrestres que lo obligaban a matar, que podía comunicarse con los animales. Un hombre de convicciones fuertes: “No me arrepiento de nada, si pudiera, lo volvería a hacer.”

Zaporiyia es una zona industrial Ucraniana, ubicada a orillas del río Dniéper. Una tarde Anatoly está a la orilla de la carretera cuando ve venir un auto. Lleva una escopeta consigo. En el auto viaja una familia. El auto lo esquiva, acelera, intenta huir. Anatoly tiene buena puntería. Mata al conductor de un disparo. Luego se acerca al auto para darle el mismo destino a la mujer. En los asientos traseros viajaban los niños. Anatoly siempre usaría el mismo método con los infantes: el cuchillo. Esa tarde el monstruo despertó. Sólo Chernóbil ha producido más muertes en ese país.

Es la noche buena de 1995.  A espaldas de Anatoly arde una casa alejada de las otras, en sus manos lleva el botín: dos cadenas, un crucifijo y cuatro pendientes, todo de oro. El padre murió víctima de un arma de fuego, la mujer y los niños con el filo de un cuchillo. Para Anatoly lo importante era robar, nunca violaba a las víctimas. Seis días después mataría a una familia con un hacha. A la niña le voló la cabeza. Odesa, Lvov y Dniepropetrovs, regiones que se iban llenando de sangre, siempre con las mismas características. “Mi padre y mi hermano mayor debieron ocuparse de mi, porque ellos podían”.

Llegó a cortarles los dedos a sus víctimas para quitarles un anillo, a un bebé lo asfixió con una almohada y a veces guardaba la ropa interior de aquellos a los que quitaba la vida, es más, alguna vez le llegó a regalar a su novia una de esas prendas. Una vez volvió a matar a una familia que viajaba en auto, eran cinco miembros, tres niños. Viajó con ellos, ya muertos, durante un trecho largo. “Soy una persona única, hice cosas que nadie ha hecho. Son acontecimientos únicos”.

Su cumpleaños se celebraba el 25 de julio. “Si estoy libre de nuevo, comenzaré a matar otra vez. Pero en esta ocasión será peor, diez veces peor. Si no me matan, escaparé de esta prisión y la primera cosa que haré será buscar a alguien y colgarlo de un árbol de los testículos”. La policía se encontraba vuelta loca buscándolo. Más de 2 mil elementos y una brigada del ejército no daban con la bestia que quemaba las casas que asaltaba para no dejar huellas. Para hacerse invisible. En marzo de 1996, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) detiene a Yury Mozola, un joven de 26 años, como sospechoso de los asesinatos. Lo torturan, 144 horas de fuego, insultos y cargas eléctricas que no fueron suficientes para que Yury declarara que era el asesino. Los responsables de la tortura, siete en total, fueron encarcelados. Otro punto para Anatoly Onoprienko.

También llegó a decir que estaba contratado por los servicios secretos y que era el diablo. La policía acabó entrando en su domicilio. Una pistola y algunos objetos que pertenecían a sus víctimas, terminaron por convencer a los oficiales de que tenían frente a sí al culpable. Onoprienko quiso sorprenderlos, diciendo que iba por un abrigo, en realidad intentó sacar una pistola para defenderse. “Pueden agarrarme, pero el daño ya está hecho. Y si de mí dependiera, ninguno de ustedes estaría vivo.” Añadió que no hablaría con ninguno de los oficiales, que quería hablar con un sargento. Todo en un tono muy tranquilo. Durante el juicio, para protegerlo de la enloquecida audiencia, estuvo en una celda especial. Declaró que era culpable de los 52 asesinatos. 10 de niños. El 27 de agosto de 2013 murió víctima de un paro cardiaco. Murió sin que se cumpliera su sentencia de muerte. Y sí, alguna vez declaró que era el mejor asesino del mundo.

canto delirio

•3 octubre, 2013 • Dejar un comentario

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la primera mentira que dije fue mi nombre:

un hombre como yo no tiene nada.

levanto la vista

invento mundos que son alas y vuelos

que en el aire se apagan:

cormoranes zambulléndose en el agua

voces matutinas de chachalacas

bachas que en el charco se apagan.

quiero cantar como cenzontle

tener cuatrocientas voces

que mi canto se reparta en el tiempo.

cantar mis versos que quizá

no alcancen el porvenir.

hay líneas que se parecen

a las mañanas de noviembre

cuando mi bisabuelo ponía

en mi palma izquierda un alacrán

para que siempre tuviera presente la muerte.

hay versos que no esperan nada de la noche

más que esparcirse como lanchas.

hay versos que son cochambreros rabiosos

que quieren borrar pasado y presente

deshacer el mundo con su estropajo.

hay líneas que son un hotel de paso

con todos los cuartos vacíos.